Review by Daniel Lipovetzky

Review of the book “The International Human Rights Regime and the Global South, by Durval De Noronha Goyos Jr.

Hay libros que llegan en el momento preciso en que el mundo los
necesita. O Regime Internacional dos Direitos Humanos e o Sul Global, de
Durval de Noronha Goyos Jr, es uno de ellos. En un momento histórico
marcado por el declive de las instituciones multilaterales, la erosión del
derecho internacional y la emergencia de nuevas correlaciones de fuerza
global, esta obra ofrece lo que pocas veces encontramos en la literatura
jurídica contemporánea: una visión verdaderamente universal del régimen de
los derechos humanos, descolonizada de sus sesgos eurocéntricos y
exclusivamente occidentales, y enriquecida por décadas de práctica
diplomática, académica y forense en los cinco continentes del autor.
El Dr. Durval de Noronha Goyos Jr. no es un observador distante.
Fundador del primer estudio jurídico global originario del Sur Global, con
gabinetes en Brasil, China, India, África del Sur, Argentina, Suiza, Reino
Unido y Estados Unidos, Noronha Goyos ha actuado en los litigios y
negociaciones internacionales más relevantes de las últimas décadas,
representando no solo al Brasil sino a un conjunto heterogéneo de naciones
del Sur. Su escritura lleva la marca de quien ha visto, desde adentro, cómo el
derecho internacional puede ser instrumento de liberación o herramienta de
dominación, según quién lo invoque y con qué propósito.

Conozco al Dr Durval de Norohna Goyos Jr. hace más de 25 años, ya que fue
amigo de mi padre el Dr. Jaime Cesar Lipovetzky hoy lamentablemente
fallecido. Esta hermosa herencia de amistad fue uno de los preciados legados
que me dejo mi padre.
Desde el primer momento que conocí a Durval me sorprendió su sencillez y
humildad, teniendo en cuenta su prestigiosa carrera profesional pero sobre
todo siempre he admirado su firmeza ideológica, sus convicciones políticas y
su coherencia.

Con Durval nos une un gran cariño y afecto. Cada vez que nos encontrábamos,
tanto en Argentina como en Brasil, he disfrutado muchísimo las
conversaciones, junto con mi padre, sobre la realidad latinoamericana y
mundial, y la situación política de nuestros países.
Siempre coincidimos en la necesidad de profundizar la integración regional
como respuesta al mundo globalizado y a la injerencia de los Estados Unidos
en nuestros países, en su voraz búsqueda de apropiarse de los recursos
naturales y en el aprovechamiento estratégico de nuestros territorios, por su
ubicación geográfica clave en el hemisferio sur.
Sin dudas que para que un proceso de integración sea exitoso deben darse una
serie de condiciones, entre las principales es que tiene que haber decisión
política de los gobiernos de los países involucrados para llevarlo adelante, que
esos gobiernos sean democráticos y respeten el estado de derecho interno, y
algo que es muy importante, que haya proximidad geográfica, que haya
vecindad regional.

Por eso el futuro de Argentina y de Brasil siempre va a hacer de unión, porque
la geografía es inamovible. Podremos tener gobiernos mas o menos cercanos
desde lo político e ideológico, pero lo que nunca va a cambiar es nuestra
cercanía, nuestra historia comun y nuestra ubicación en el sur global.
Desde este convencimiento es que cuando tuve el inmenso orgullo de
representar al pueblo argentino como Diputado Federal, presidí el Grupo
Parlamentario de Amistad Argentina Brasil, y en ese marco trabajé para
consolidar la unión entre nuestras naciones.
El libro O Regime Internacional dos Direitos Humanos e o Sul Global se
inscribe en las coincidencias mencionadas en los párrafos anteriores. Como
enfrentar desde el Sur Global a las apetencias imperialistas de Estados
Unidos, en un mundo de reglas internacionales creadas para obligar a los
países periféricos, y que son permanentemente incumplidas por los países
centrales.

La crisis del Derecho Internacional y del Régimen Internacional de los
Derechos Humanos, y del sistema multilateral y de la ONU son
responsabilidad principal de los Estados Unidos. Esta no es una afirmación
dogmática o un posicionamiento político. Es una realidad incontrastable que
el Dr. Durval de Noronha Goyos Jr. demuestra en su obra con un análisis
brillante.

Hay libros que iluminan. Hay libros que incomodan. Y hay libros que hacen
ambas cosas a la vez, con la valentía que exige la verdad cuando se la mira de
frente. La obra de Durval pertenece a esta última categoría: es un texto que no
busca complacer, sino esclarecer; que no aspira al aplauso fácil, sino a la
comprensión profunda de uno de los grandes dilemas de nuestra época.
Noronha Goyos comienza por donde pocas obras jurídicas se atreven a
comenzar: en la filosofía de Confucio y en la tradición budista asiática,
reconociendo que la preocupación por la dignidad humana no nació en Grecia
ni en la Ilustración europea. Avanza luego por el pensamiento marxista —de
Marx y Engels hasta Xi Jinping, pasando por Gramsci, Rosa Luxemburgo,
Lenin y Mao Zedong— para trazar una genealogía del humanismo crítico que
la academia dominante prefiere ignorar. Solo después de este recorrido plural
aborda el desarrollo del derecho humanitario occidental, desde Aristóteles y
Cicerón hasta Santo Tomás de Aquino, el Padre António Vieira y Voltaire.

Ese gesto metodológico no es menor: situar a Confucio antes que a Aristóteles,
o al pensamiento marxista-leninista antes que al iluminismo, implica una
ruptura epistemológica con la narrativa hegemónica que presenta los derechos
humanos como un logro exclusivo de la civilización occidental. El Dr. Durval
deja claro desde el inicio que tal relato no es neutral: es, en sus propias
palabras, un arma de conquista hegemónica utilizada por las fuerzas
imperialistas para imponer una pretendida superioridad cultural mientras
perpetúan el colonialismo bajo nuevas formas.

El concepto de Sur Global emerge en estas páginas no solo como una categoría
geográfica sino como un proyecto político y civilizatorio. Frente al declive del
multilateralismo —paralizado por los vetos del Consejo de Seguridad, vaciado
de autoridad moral por las propias potencias que lo fundaron— el Sur Global
encarna la búsqueda de alternativas más equitativas a las relaciones
internacionales.

Es que el Sur Global no es un concepto geográfico sino una noción política
basada en una perspectiva jurídica apoyada en 5 principios adoptados por las
constituciones de Brasil, China, India, entre otros países. Estos principios,
enumerados por el Dr. Durval son los siguientes: el respeto por la soberanía e
integración territorial de los Estados; la no agresión; la no interferencia en los
asuntos internos de otros países; isonomía y beneficios generalizados y el
intercambio y la coexistencia pacifica entre los pueblos involucrando
cuestiones de orden económica y cultural.

Si hay un principio que ha sido violado en forma permanente por los Estados
Unidos ha sido el de no injerencia en los asuntos internos de los países. Hay
muchísimos ejemplos al respecto, pero en los últimos tiempos hay casos muy
claros en nuestro continente sudamericano. Venezuela es uno, más allá de las
criticas que se pueden hacer al gobierno de Maduro, pero también Argentina y
Brasil.
La quita de las visas estadounidenses a los jueces del Supremo Tribunal
Federal de Brasil en represalia por la condena al ex presidente Jair Bolsonaro

por el intento de golpe de estado de enero 2023 así como la intervención de
Donald Trump y el Secretario del Tesoro Scott Bessen en la economía
argentina a los fines de ayudar al gobierno cipayo de Javier Milei previo a las
elecciones celebradas en octubre del año pasado, constituyen dos claros
ejemplos de injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de
Argentina y Brasil.

Esto no debe permitirse. Para eso, es tan importante el surgimiento y la
consolidación de ámbitos internacionales de poder político como los BRICS y
el Sur Global también. Y en ese marco, es importante que las fuerzas y
partidos políticos de Argentina y Brasil que creemos en los principios que el
Dr. Durval enumera como postulados del Sur Global, trabajemos en conjunto
para defenderlos en ambas naciones, y luchemos para que NUNCA MAS
gobiernos entreguistas como lo fue el de Bolsonaro en Brasil y lo es el de Milei
en Argentina, vuelvan a ganar las elecciones.

Hay que dejar de lado las pequeñas diferencias políticas e ideológicas y unirse
para evitar que gobiernos como los precitados, sigan causando daño al pueblo
brasileño y argentino.
Quien espere de O Regime Internacional dos Direitos Humanos e o Sul
Global un relativismo que disuelva el valor universal de los derechos humanos
quedará defraudado —y eso es, precisamente, uno de los mayores méritos del
libro. Noronha Goyos sostiene con firmeza que las normas del derecho
internacional humanitario, las Convenciones de Ginebra, el Estatuto de Roma
y los grandes pactos universales conservan su validez intrínseca. No son
prescindibles ni negociables. El problema no está en las normas: está en su
aplicación selectiva, en la doble vara con que las potencias hegemónicas las
invocan o las ignoran según sus intereses estratégicos. La crítica al
imperialismo jurídico no cancela el derecho internacional; lo reivindica en
serio.

El lector de este libro —sea jurista, internacionalista, diplomático, activista o
simplemente ciudadano del mundo que quiere entender el tiempo que le tocó

vivir— encontrará en él una brújula intelectual poco común. No una brújula
que apunte siempre al norte del consenso académico dominante, sino una que
orienta hacia una comprensión más honesta, más compleja y, en última
instancia, más justa del régimen internacional de los derechos humanos. En
ese sentido, O Regime Internacional dos Direitos Humanos e o Sul Global no
es solo un libro sobre el derecho: es un acto de resistencia intelectual y, al
mismo tiempo, una declaración de fe en que el derecho internacional —bien
comprendido, universalmente aplicado— sigue siendo la contraposición
racional a la barbarie y al imperialismo.